viernes, 9 de octubre de 2009

Asesinos de dragones



Hay muchos mitos y leyendas sobre asesinos del dragones tales como Hércules y Sigfrido. Mucha gente ganó la santificación después de asesinar a un dragón.
Los dragones occidentales tienen gusto a los banquetes de carne humana y prefiere la del débil y joven, generalmente damiselas. El dragón occidental posee los secretos y el conocimientoque se pueden recupera r solamente tras su muerte. Uno debe beber la sangre de dragón y comer su carne para revelar estos secretos. El dragón occidental es destructivo, malvado, y espantoso.
Adentrémonos en el mundo de los asesinos de dragones




San Jorge

Jorge de Capadocia es el nombre de un soldado romano de Capadocia (en la actual Turquía), mártir y más tarde santo cristiano. Se cree que la leyenda de Jorge originó en el siglo IV: habría nacido en una familia cristiana de finales del siglo III. Geroncio, su padre, originario de Capadocia, servía como oficial en el ejército romano. Su madre Policromía volvió a su ciudad natal, Lydda (Palestina) con su joven hijo tras enviudar. El joven al parecer siguió los pasos de su padre y se unió al ejército poco después de llegar a la mayoría de edad. Debido a su carisma subió pronto de grado, llegando antes de los 30 a ser tribuno y conde. Hacia esa época ya se le había destinado en Nicomedia como miembro de la guardia personal del emperador romano Diocleciano (quien reinó entre el 284 y el 305).



Es parte de su leyenda haber matado a un terrible Dragón que atormentaba a los habitantes de un pueblo llamado Silene, Libia. Debido a esto se lo conoce como el más famoso Asesino de Dragones de la edad media, cuya historia fue recopilada en la Leyenda Dorada.(sobre la vida de los santos).
Este terrible Dragón había hecho un nido en la fuente del río que proveía agua a la ciudad. Muchos ejércitos se habían enfrentado con la bestia solo para ser derrotados. La Los campesinos debían diariamente ofrecerle como sacrificio una oveja y una virgen elegida por sorteo para apartar al dragón de su guarida y poder abastecerse de agua.



Un día resulto elegida la propia hija del rey de Silene. El Rey suplicó que tuvieran piedad y les ofreció oro y plata a los habitantes pero estos no aceptaron y enviaron a la princesa con el dragón. Cuando el Dragón estaba a punto de devorarla aparece San Jorge, que estaba en uno de sus viajes, el se enfrenta al terrible Dragón montando en su caballo blanco y blandiendo su lanza llamada Ascalon. Asesinó al Dragón y rescató a la princesa. Como agradecimiento los ciudadanos abandonaron el paganismo y se transformaron al cristianismo y de parte del rey recibió una gran recompensa y la distribuyó entre los pobres antes de retirarse sobre su caballo.



Finalmente en el año,303, Diocleciano emitió un edicto autorizando la persecución sistemática de los cristianos a lo largo y ancho del imperio.
Parece ser que Jorge recibió órdenes de participar en la persecución, pero que prefirió dar a conocer su condición de cristiano y criticar la decisión del emperador. Un airado Diocleciano reaccionó ordenando la tortura que soportó sin emitir una sola queja, y posteriormente lo ejecutó.






Tras diversas torturas, Jorge fue decapitado frente a las murallas de Nicomedia el 23 de abril del 303. Los testigos de sus sufrimientos convencieron a la emperatriz Alejandra y a una anónima sacerdotisa pagana a convertirse al cristianismo, que pasarían a unirse a Jorge en el martirio. Su cuerpo fue devuelto a Lydda para ser enterrado.


El San Miguel Arcángel


El Arcángel San Miguel , la Iglesia Católica lo considera como patrono y protector de la Iglesia Universal; y el primero de los siete arcángeles, junto con Gabriel y Rafael. Supuestamente tocará la trompeta el día del arrebatamiento (1° Tesalonicenses 4, 16), y es el encargado de frustrar a Lucifer o Satanás. Por eso en el arte se le representa como un ángel con armadura de general romano, amenazando con una lanza o espada a un demonio o dragón. También suele ser representado pesando las almas en la balanza, pues según la tradición, él tomaría parte en el Juicio final.
El Apocalipsis, nos presenta a San Miguel en su misión definitiva, culminante. Ante la aparición de la Mujer, símbolo de María y de la Iglesia, con su Hijo, en el cielo se traba una batalla.



Miguel y el Dragón frente a frente, el Arcángel fiel contra el soberbio Ángel de la luz Lucifer. Cada uno manda un ejército de ángeles. Vence Miguel y el Dragón es sepultado en los infiernos.
Toda la vida de la Iglesia militante fluye bajo el signo de la batalla, incorporada a la lucha entre Jesucristo y el demonio, entre el Redentor y el pecado.
En nuestra propia carne experimentamos la escisión. Nuestra gran fuerza es la gracia de Jesucristo, pero los ángeles son servidores de Cristo en la lucha de la Iglesia, y a su frente Miguel, el vencedor por excelencia.
La Iglesia misma le reconoce el título de defensor de sus huestes, le llama «ángel del Paraíso», «príncipe de las milicias espirituales», y en las letanías de los santos le asigna el primer lugar detrás de la Santísima Virgen. Su protección no nos abandona hasta después de la muerte.



En el momento solemne de ofrecer el sacrificio por sus difuntos, la Iglesia le invoca para que presente las almas a la luz santa del Juicio divino.
La devoción popular, que ha influido notablemente en estos textos litúrgicos y que, por otra parte, tiene ya precedentes en tradiciones judaicas, le considera como «pesador de las almas», y así le vemos en curiosas miniaturas de la Edad Media, con la balanza de la justicia divina en las manos, felizmente inclinado un platillo hacia la gloria del cielo.
Acontecimientos prodigiosos, ocurridos en Oriente y Occidente, contribuyeron a formar este hálito universal en torno a la figura del Arcángel. Es tradición oriental que, ya en los primeros decenios del cristianismo, salvó de la destrucción un templo dedicado a su honor en Colosae y que por su intervención milagrosa brotaron allí mismos aguas medicinales, por lo cual le honraban como médico celestial.
En Constantinopla tenía un templo dedicado a. su nombre y era también muy famoso el Mikaelion de Sostenión, cerca de la capital bizantina, donde, según tradición, Miguel había curado milagrosamente al emperador Constantino.
En Occidente también se apareció el Arcángel repetidas veces; sus apariciones más famosas son las del Monte Gárgano en Italia, alrededor del año 500, y la del monte Adriano, donde el año 611 el Papa Adriano IV le construye un oratorio, sobre el que sería más tarde Castillo de Sant'Ángelo.
En España alcanzó renombre su aparición en la serranía navarra de Aralar para ayudar al noble caballero don Teodosio de Goñi en lucha contra el dragón infernal.


Monte Saint-Michel, Francia

El Mont Saint-Michel, en Normandía, con una abadía gótica dedicada a su honor, también testificó su ayuda para con los navegantes.
Hoy día ya no se dan tales apariciones aparatosas, pero el Arcángel se mantiene fiel a su misión de custodio de la Iglesia.


Don Teodosio de Goñi y San miguel arcángel

La leyenda cuenta que don Teodosio, hijo del señor del palacio de Goñi, uno de los ricos hombres del país, se casó con doña Constanza de Butrón. En el año 707, en el reinado de, don Teodosio fue a Africa a luchar contra los moros a las órdenes del conde don Julián y para defender Iruña sitiada por los judíos.
Al regresar éste de la guerra, hallándose ya en las cercanías de su pueblo en el paraje Errotavidea (camino del molino) que conduce al valle de Ollo le salió al encuentro el diablo disfrazado de ermitaño quien le informó que su esposa le era infiel con un criado mancillando su honor y el de su familia.


Las cadenas de Don Teodosio de Goñe

Don Teodosio regresó precipitadamente a casa de su mujer y confundido mató a sus propios padres que dormían en su lecho clavándoles la espada en el pecho. Al salir de casa vio con sorpresa a su mujer que salía de la iglesia y venía hacia él jubilosa por su regreso, quien le hizo reparar en su error.
El parricida confesó su culpa aquella misma noche al párroco, y después al obispo de Pamplona, que le ordenó que fuera a Roma en peregrinación para obtener la absolución del pontífice. El papa, después de oír la confesión del crimen le mandó que hiciera penitencia ciñéndose una gruesa cadena a la cintura y llevando una cruz a cuestas. Cuando la cadena se rompiese habría conseguido el perdón debiendo edificar en aquel sitio una iglesia al arcángel San Miguel.



Encontrándose en las proximidades del monte Ayedo, a poca distancia de Goñi, se le rompió un eslabón de la cadena y allí levantó la ermita de San Miguel que aún existe. Pasados siete años hallándose en una cueva del monte Aralar salió de ella un horrible dragón de ojos centelleantes y ponzoñosa boca.
Ante el peligro don Teodosio invocó a San Miguel y en aquel momento, en medio de un gran trueno apareció el arcángel con la cruz sobre su cabeza. El dragón quedó muerto y las cadenas rotas, dejando San Miguel a don Teodosio una pequeña imagen de madera. En aquel lugar construyó una iglesia a donde se retiró con su esposa. Allí se veneran la imagen de San Miguel y las cadenas del sacrificio.



Sir lancelot


Era un caballero nacido en Bayona cerca de la frontera franco-española. Era hijo del rey Ban de Benwick y de su esposa Elena.
En su escudo se veían dos leopardos y su nobleza era proverbial por lo que era además del caballero más temido en el campo de batalla el más respetado incluso por sus enemigos.
Caballero valiente, magnánimo, leal, generoso con sus amigos, encarnizado enemigo y el enamorado más puro del mundo.



Se le llamará desde entonces Lanzarote y del Lago por haber sido criado por la Dama del Lago. La Dama quería un hijo y al no poder tenerlo optó por raptar al más hermoso que encontró. Dama poderosa y rica tenía posesiones en Inglaterra y Francia ya que era natural del Continente. El niño fue criado en el palacio de la Dama aprendió con rapidez y demostró destreza con las armas. Se relacionó con sus primos Boores y Lionel y con un hermanastro llamado Héctor y cuando cumplió dieciocho años los cuatro se fueron a la corte del rey Arturo.
Una de las primera tareas que le encomendo Arturo fue traer a su novia, Ginebra, a Camelot para la boda. Será en este viaje cuando ambos comienzan a enamorarse. Después, entre otras hazañas, conquistará a las fuerzas oscuras un castillo llamado de la Guardia Dolorosa, que convertirá en su propio hogar y rebautizará como de la Guardia Gozosa. Regresará a Camelot y ayudará a Arturo a sofocar la revuelta de Galehaut. Ginebra y lancelot están ya totalmente enamorados y desde entonces la vida de Lancelot se convierte en una lucha con su conciencia entre su amor por la reina y sus obligaciones hacia su rey. En una continua búsqueda de maneras para alejarse de la corte y de la reina.
Un día que estaba cerca de la aldea de Carbonek, donde reinaba el rey Pelles, un grupo de aldeanos le llamó y le dijo que había una dama encerrada hacía cinco años dentro de la torre del castillo y que nadie había conseguido liberarla. Los aldeanos le acompañaron a la puerta del recinto y Lancelot entró. Vio a una doncella, apenas una niña, desnuda y sentada dentro de un recipiente cubierto de agua hirviendo. Sir Lancelot la cogió de la mano y ambos salieron de allí.



La niña le contó que Lady Morgana y la reina del Norte de Gales, por envidia la habían puesto allí mediante encantamientos, pues se decía que ella era la mujer más hermosa de aquellos lugares. Tan solo el mejor caballero del mundo podría liberarla del hechizo. La joven era Elaine (hija del rey Pelles, que era el guardián del Grial).
Los aldeanos le dijeron también que había cerca un dragón que los atormentaba y le pidieron que les acompañara al lugar donde se hallaba. Le llevaron ante la losa de una tumba donde se leía: " Hasta aquí llegará un leopardo de sangre real que matará a la serpiente que vive bajo esta losa. Lancelot luego de una corta lucha consiguió matar al dragón con su espada.
El rey Pelles para celebrar ambos acontecimientos dio una gran fiesta en medio de la cual apareció de pronto una paloma que llevaba en el pico un incensario. Todo se impregnó de pronto de un maravilloso olor y ante cada comensal apareció el plato que más le apetecía.


A continuación apareció una doncella con una copa en la mano. Todos se arrodillaron y elevaron plegarias al cielo. Al poco tiempo la doncella y copa desaparecieron, era el santo grial.




Sigfrido

Sigfrido es un héroe de la literatura y mitología germánica, hijo de Sigmund, rey de los francos, y de Siglinda, que lo dio a luz en un bosque y murió durante el parto. Sigfrido creció en la selva y luego tuvo como maestro al herrero Regin que le aconsejó como debía matar a Fafner su propio hermano. Mucho antes de que naciera Sigfrido, los hermanos Fafner y Regin, ambiciosos, asesinaron a su padre para quedarse con su riqueza. Sin embargo, Fafner anhelaba tenerlo todo, su avaricia lentamente lo convirtió en un dragón y le disputó el oro a su hermano. Entonces Regin, utilizo a Sigfrido para su venganza contra su hermano el dragón.






Regin tomó a Sigfrido como hijo adoptivo y lo mandó a recuperar el tesoro. Regin forjó una maravillosa espada para Sigfrido, pero rápidamente se rompió. Sigfrido encontró entonces la espada rota de su padre (Sigmund), Gram, y la hizo reparar y reforjar por Regin y la usó para atacar al dragón.
Primero Sigfrido cavó un agujero en la tierra, se ocultó en él con su espada. Cuando Fafnir pasó por encima, Sigfrido embistió hacia arriba con su espada contra el vientre de la bestia, matándole, en cuya sangre se bañó para hacerse invulnerable. Sólo un lugar de su espalda donde se pegó una hoja de tilo no fue bañado por la sangre.




Regin tomó el corazón del dragón de su hermano y lo cocinó, pero cuando Sigfrido pasaba el corazón de nuevo a él, él se quemó sus dedos y los lamió. Repentinamente, él podría entender los pájaros. Los pájaros dijeron a Sigfrido que Regin planeaba asesinarlo. Sigfrido tomó la advertencia, y mató a Regin primero, entonces cargado encima del tesoro, montó lejos, y se vio tentado por el mismo pecado que su padre y que su tío: la codicia.







El dios sumerio Marduk

En esta historia escrita en las tablas cuneiformes Sumerias llamas Enûma Elish se cuenta que antes de la época de dioses y del mundo no había nada sino una un gran mar de aguas caóticas gobernadas por Apsu(agua dulce) y Tiamat(agua salada) este ultimo un dragón femenino monstruoso. Mientras que el tiempo pasó se crearon a los dioses en esperanzas de traer orden a este caos. Uno de estos dioses, Ea, mata Apsu consorte de Tiamat, así comenzaría una guerra cósmica.
Marduk era el más fuerte y el más sabio de los dioses y fue elegido para matar a Tiamat de una vez por todas. Convocó las energías de todos los otros dioses, Marduk fue a la guerra con Tiamat.



Marduk se armó con un arco y varias flechas, sobre un carro de truenos, una red de tormentas, y una daga serrada del relámpago, fue en busca de Tiamat. Un día, él consiguió atraparla en su redes Tiamat gritó con furia. Marduk tiró una flecha debajo de su garganta y la mató, Marduk luego tomó el cuerpo de Tiamat y lo partió en dos. Con una mitad del cuerpo hizo el cielo. Con la otra mitad de Tiamat hizo la tierra y con la sangre de los ojos del dragón, hizo fluir los ríos Tigris y el Éufrates. El plantó los campos de grano, y bendijo la tierra con lluvia y con vacas e hizo bosques creo huertas enormes. Marduk obligo a los dioses que habían apoyado a Tiamat que tuvieron que trabajar los campos como castigo. Estos dioses pronto se quejaron de todo el trabajo que tuvieron que hacer. Quemaron sus campos y cestas en protesta. Marduk, con un ojo en el futuro, ofreció a los viejos dioses un acuerdo. Si acordaran reconocer Marduk por como su jefe supremo de todos los dioses, él crearía unos seres para hacer el trabajo en su lugar.




Marduk en lucha con la bestia dragón Tiamat

Así es cómo pusieron a los seres humanos sobre la tierra. Marduk creó a seres humanos para hacer el trabajo, en la tierra para labrar y usar la azada, para tender los canales y los animales, y para adorar a todos los dioses en los festivales. Los Jefes de la asamblea de dioses quedaron Impresionados, y accedieron a lo prometido, los dioses concedieron a Marduk con la posición permanente de líder de la asamblea de todos los dioses. El símbolo de Marduk es la daga serrada que él sostiene en su correa, su arma ligera de confianza que todavía le ayuda a mantener orden de los cielos.






John Lambton

Esta historia del folklore ingles trata acerca de John Lambton, heredero del patrimonio Lambton del Condado de Durham y su batalla contra un dragón gigante que aterrorizaba a las aldeas locales.



El joven John Lambton hijo del señor de Durham, en la mañana de un domingo dejó de asistir a la misa para ir a pescar en el río Wear. El tiempo parece inexorable y no consigue atrapar ningún pez hasta que coincidiendo con el fin de la misa, pesca una diminuta y repugnante criatura parecida a un gusano, dada la repulsión que propaga el ser, John lo lanza a un pozo próximo.
Pasan los años, la niñez llega al ocaso, y John Lambton convertido en hombre y caballero, decide viajar a Tierra Santa para luchar en las cruzadas.
Durante estos años la minúscula criatura ha crecido hasta alcanzar unas dimensiones titánicas y repta del oscuro y lúgubre pozo hasta una colina. Cuando el diabólico ser ataca a los rebaños, infecta las aguas, y acecha a los pequeños; los campesinos intentan destruir a la criatura, pero fallan. La temible leyenda del gusano dragón llega a oídos de valerosos caballeros de condados vecinos que intentan vencerlo, pero todos acaban siendo derrotados, ya que milagrosamente, el dragón gusano se recompone de las heridas que le infringen.



Puede que haya una esperanza, John Lambton regresa de las cruzadas y observa afligido a su padre, este le cuenta la historia de la criatura que aterroriza los páramos. Antes de emprender tan peligrosa empresa, John visita a una bruja para pedirle consejo, esta le relata que para poder vencer a la criatura debe de luchar en el río, y debe de rematar su armadura con puntas de lanza, además le vaticina una maldición: si después de matar a la criatura no mata el primer ser vivo que vea, su descendencia no morirá en la cama, y sufrirá horribles muertes.
John prepara su armadura con afiladas puntas de lanza como le aconsejó la bruja, y acuerda con su padre que una vez haya destruido la bestia, y suene tres veces el cuerno de caza, le envíe a su perro de caza para matarlo y burlar la maldición.



A la mañana siguiente John se dirige al río, donde hay una gran piedra en el centro y la criatura descansa después de sus macabros festines. Pronto empieza la feroz lucha, la criatura se enrosca al cuerpo de John pero gracias a las afiladas lanzas, desmiembran a la criatura, y con la corriente del río impiden que las partes se unan; finalmente con un certero golpe de espada acaba con la criatura y lanza la señal acordada a su padre. Con el impulso de ver a su hijo después de la cruenta batalla Lord Lambton se olvida de enviar al perro y acude a abrazar a su hijo. A John le resulta imposible atacar a su padre, por lo que pese a la valentía del joven caballero, tristemente los descendientes de John sucumbirán a la profética maldición y jamás pudieron morir en la tranquilidad de sus propios hogares.





Hércules

Hércules es uno de los más conocidos héroes de la mitología griega y romana, Puede decirse que fue el más grande de los héroes míticos griegos, el parangón de la masculinidad por excelencia, siendo su extraordinaria fuerza uno de sus atributos. La celosa diosa Hera envió dos serpientes a matarlo mientras dormía en su cuna. Heracles estranguló una serpiente con cada mano y fue hallado por su niñera jugando con sus cuerpos exangües como si fueran unos insignificantes juguetes.



Heracles creció sano y fuerte siendo joven, mató a un león con sus propias manos y, como trofeo de esta aventura, utilizó como capa la piel de su víctima y su cabeza como un yelmo. Tiempo después, el héroe conquistó una tribu que exigía tributo a Tebas, y como recompensa, se le concedió la mano de la princesa tebana Megara en matrimonio, la cual le dio tres hijos.
La diosa Hera, aún con su odio implacable en contra de Hércules, le hizo pasar un acceso de locura, en el cual mató a su mujer e hijos. Horrorizado y con remordimientos por este acto, Hércules buscaba la muerte, pero el oráculo de Delfos le comunicó que podría redimirse al convertirse en sirviente de su primo Euristeo, rey de Micenas.
Euristeo, compelido por Hera, le impuso el desafío de afrontar doce difíciles pruebas, los doce trabajos de Hércules, de los cuales, el segundo era vencer a la temible Hidra de Lerna.
“Cien bocas humanas en un cuerpo de serpiente. Cien bocas de hálito pestilente, exhalando un veneno capaz de secar las plantas y matar a todas las criaturas vivas. Con figura horrenda, fue una maldición de la naturaleza y de los dioses.”
La lucha de Hércules contra la Hidra —monstruo de muchas cabezas—, simboliza las dificultades que los habitantes de Lerna tuvieron que enfrentar, cuando drenaron un pantano cuyos peligros amenazaban la región.
La Hidra de Lerna vivió en la región que más tarde llevaría su nombre, próxima a Argos. Poco a poco extenuó a la población con la ponzoña que destilaban sus cien gargantas malditas.



“Su aliento envenenaba las aguas y secaba los campos. Hasta cuando dormía, el aire ponzoñoso que la rodeaba podía ser la muerte de un hombre.”
La Hidra nació de la unión de la Equidna una ninfa mitad humana, mitad serpiente con el monstruo Tifón hijo deforme de la Tierra y el Tártaro.
“Había sido criada por la vengativa Hera bajo un roble, sólo para servir de provocación a Hércules. Este dragón parecía destinado a la eternidad. Cada una de las cien cabezas, una vez cortada, renacía con igual ímpetu. Y la cabeza central ni siquiera podía ser destruida; era inmortal.
Compete a Hércules eliminar a la Hidra. Para ayudarlo en la lucha desigual, el héroe llama a Iolao, su sobrino. El joven, orgulloso, se prepara prontamente para seguirlo. Ahora son dos cabezas humanas contra cien bocas inmortales.
Tan pronto como avista a sus adversarios, el monstruo exhala su hálito mortífero. Iolao vacila: se detiene. Hércules está atontado; casi desmaya. Pero continúa avanzando, en dirección de la cabeza central. Al fin de un arduo combate consigue cortarla, y para evitar que se desarrolle otra vez, convirtiéndose en otra Hidra, Hércules la entierra en un valle profundo y le coloca encima una enorme roca.



Después, Hércules arrancó las cabezas restantes del monstruo y pide a Iolao que incendie el bosque vecino. Con los árboles hechos brasas, quema la herida de las cabezas cortadas, para que los tejidos no se reconstituyan jamás.
La Hidra está muerta. Y Lerna está libre de la calamidad. Las plantaciones vuelven a su lozanía y los hombres a trabajar en paz.
Antes de regresar a Micenas, llevando a Euristeo su victoria, Hércules empapa sus flechas en el veneno de la Hidra, haciéndolas duraderamente mortíferas.
A la cabeza inmortal, Hércules la enterró bajo una gran piedra, y donde la enterraron estará ahora, odiando y soñando.”




El jardín de las hespérides

En su undécimo trabajo Hércules debía robar las manzanas de oro del jardín de las Hespérides era el huerto de la siosa Hera en el oeste, donde un único árbol o bien toda una arboleda daban manzanas doradas que proporcionaban la inmortalidad. Los manzanos fueron plantados de las ramas con fruta que Gea había dado a Hera como regalo de su boda con Zeus. Hera también dejó en el jardín un dragón de cien cabezas cada una de ellas era capaz de hablar con diferentes idiomas llamado Ladón que nunca dormía, como custodio añadido.
Aunque se suponía que Heracles sólo había de realizar diez trabajos, Euristeo no quiso contar aquellos en los que fue ayudado o pagado, por los que le fueron encomendados dos más. El primero de éstos (el undécimo en total) fue robar las manzanas del jardín de las hespérides. Para ello Heracles capturó primero a Nereo, el dios del mar que cambiaba de forma, para averiguar dónde estaba situado el jardín. El héroe descubre el camino hacia el jardín y lucha contra su guardián, el dragón Ladón es muerto de un golpe.



Heracles fue la única persona que logró robar las manzanas, aunque Atenea las devolvió más tarde a su lugar apropiado en el jardín, la diosa Hera para agradecer los leales servicios, del dragón Ladón, subió sus restos al cielo, desde donde entonces forma la Constelación del Dragón.



Perún

En la mitología eslava, Perún (Perún o Parom en eslovaco) es el dios supremo del panteón, dios del trueno y del rayo equivalente a Thor escandinavo.
En la mitología eslava, el mundo tenía forma de árbol sagrado, normalmente un roble, cuyas ramas y tronco representaban el mundo vivo de los cielos y los mortales, mientras que sus raíces representaban el sub mundo, reino de los muertos. Perún era el gobernante del mundo de los vivos, del cielo y la tierra, a menudo simbolizado por un águila posado en lo alto de la rama más alta del árbol, desde donde oteaba el mundo.


En lo profundo de las ramas estaba emplazado su enemigo, simbolizado por una serpiente o un dragón: Veles/Volos, dios acuático del sub mundo, quien provocaba continuamente a Perún robándole el ganado, los hijos o la esposa. Perún perseguía a Veles por la tierra atacándole con sus rayos desde el cielo, pero Veles huía transformándose en varios animales o escondiéndose tras árboles, casas o personas.



Dondequiera que alcanzaba un rayo, según las creencias populares, era un lugar tras el cual Veles se habría escondido. Al final, Perún se las arregló para matar a Veles o para devolverle a su sub mundo acuático esta muerte ritual, todo lo que Veles había robado sale de su cuerpo inerte en forma de lluvia que cae desde las alturas. El dios supremo restablecía así el orden en el mundo tras el advenimiento de su caótico y ctónico enemigo. Podía entonces sentarse de nuevo en lo alto del Árbol del Universo y gritar orgulloso a su oponente en las raíces: "Ese es tu sitio, ¡quédate ahí!". Esta frase, tomada de un cuento popular bielorruso que narraba la lucha entre el Bien y el Mal, es un remanente del antiguo dicho que hacía referencia al mito. Para los eslavos, el simbolismo mitológico de un dios celestial que batalla contra su enemigo ctónico usando tormentas y truenos era extremadamente importante y desde Perún y Veles el concepto de "batalla cósmica" pasó a la versión cristiana en forma de lucha entre Dios y el Diablo.






El dios Indra

Indra era el dios principal de la primitiva religión védica (previa al hinduismo) en la India. Aparece como héroe y figura central en el libro Rig vedá (hacia el siglo XI a. C.). Es considerado el dios de la atmósfera y el cielo visible.
Posteriormente, en el hinduismo, se convirtió en el rey de todos los semidioses (dioses inferiores) y fue superado por los dioses Brahmá, Vishnú y Shivá.
Su arma es el relámpago, su vehículo de montura es el elefante Airavata, que representa la nube de la cual Indra hace descargar su lluvia.
Su piel es blanca o amarillenta y su cuerpo está cubierto de ojos con párpados, que le permiten ver todo lo que sucede en el mundo.
En realidad esos ojos fueron una maldición-bendición de sabio Gotama. Indra había seducido a la esposa del sabio, Ajalia al enterarse el asceta del adulterio, hizo que el cuerpo de Indra se llenara de decenas de vulvas. Indra hizo penitencias para pedir perdón, y el sabio terminó accediendo a convertir las vulvas en ojos



Luego de un tiempo indra escucho que existía un demonio dragón, este era enorme que estaba tomando toda el agua de los ríos y lagos, causando una sequía que cubría toda la tierra.
En un lugar distante, se escondió el dragón para protegerse, acumulando su tesoro. Finalmente, Indra, que llegaría a convertirse en el Rey de los dioses, se propuso ir a buscarlo para matarlo y liberar las aguas. Bebiendo grandes cantidades de Soma (un jugo divino) para conseguir la fuerza necesaria, partió en busca de su enemigo...Primero Indra asaltó 99 guaridas, arrasando cada una, después fue a por el propio Vritra.



Los dos lucharon en una terrible batalla, Indra rompió en dos la mandíbula de Vritra durante la batalla, pero después fue lanzado por el dragón y, en una caída, aplastó las fortalezas de los dragones que ya habían sido destrozadas y al final, Vritra fue destruido por el rayo que Indra le disparo en la espalda.
Para esta hazaña, se hizo conocido como Indra Vritrahan "asesino de Vritra" y también como "asesino de los primeros nacidos de los dragones.







El dios hitita Teshub

Encabezando a los físicamente presentes dioses hititas había una deidad llamada Teshub, que significaba «el que sopla el viento». Era, por consiguiente, lo que los expertos llaman un Dios de las Tormentas, relacionado con los vientos, el trueno y el rayo. Teshub era el dios de los territorios Hurritas (actual Siria) adoptado por los Hititas, el mito del origen de Teshub que fue concebido cuando el dios Kumarbi mordió los genitales de su padre Anu , que escapaba luego de la lucha por el poder del cielo, Kumarbi escupe el semen de su padre en suelo donde brotan sus tres hijos uno de los cuales es Teshub.



Relieve hitita del dios Teshub

Se le apodaba también Taru («toro»). Al igual que los griegos, los hititas representaban también algún tipo de culto al toro; y, al igual que Júpiter más tarde, Teshub era representado como Dios del Trueno y del Rayo, montado sobre un toro.
Los textos hititas, como las posteriores leyendas griegas, relatan la batalla que tuvo que afrontar su deidad jefe con un monstruo para consolidar su supremacía. Un texto, llamado por los expertos «El Mito de la Muerte del Dragón», identifica al adversario de Teshub como el dios Dragón Yanka(illuyanka)No pudiendo derrotarle en la batalla, Teshub recurre a los otros dioses en busca de ayuda, pero sólo su hija la diosa Inaras viene le presta asistencia.


El dios del cielo Teshub mata al dragón Illuyankas. Detrás de él, su hijo Sarruma Museo de las Civilizaciones de Anatolia, Ankara.

La diosa Inaras después de haber prometido su amor a un mortal llamado Hupasiyas a cambio de su ayuda, ella diseña una trampa para el dragón. Ella invita al dragón a una gran fiesta, le sirve grandes cantidades de comida y bebida, y le incite a beber a su relleno. Una vez borracho, el dragón es amarado por con cuerdas por Hupasiyas. Entonces desde el cielo dios Teshub aparece de repente con otros dioses y mata al dragón con su poderoso su rayo.


El dragón illuyanka siendo enborachado




El dios Japonés Susanoo

Hace 1800 años existió en el país de Izumo una serpiente de ocho cabezas llamada Orochi Yamatano. Esta serpiente asolaba al país exigiéndole un tributo de una doncella cada año para no destruir el lugar y así calmar su furia.
Un buen día el dios Susanoo dios del mar o de las tormentas, y las batallas bajo del cielo, y durante el camino encontró a un anciano y le preguntó hacia donde se dirigía. El anciano le contesto que a Izumo(actual Japón) para entregarle el tributo a Orochi el cual consistía en llevarle una doncella y esa doncella que le tocaba llevar era ahora su dulce hija sacerdotisa del dios del arroz, la joven Kushinada-hime.



El anciano dijo que tenía ocho hijas, pero Yamata-no-Orochi se las tragó una a una cada año, y sólo nos queda nuestra hija menor. Y ahora el monstruo viene a buscarla. Susanoo le preguntó: "¿Qué forma tiene Yamata-no-Orochi?". El anciano respondió; "Sus ojos son rojos como alquequenjes, y tiene un cuerpo con ocho cabezas y ocho colas. Su tamaño llega a ocupar ocho valles y ocho colinas. Su panza siempre está inflamada y cubierta con sangre". Susanoo se ofreció en libertarlo del tributo, pero pidiéndole como condición que le entregara a la joven por esposa, el anciano accedió y se llevó a cabo el plan del dios Susanoo.





Susanoo convirtió a la chica en una peineta sagrada y se la puso en el cabello, y dijo: "Preparen el Sake bien destilado. Rodeen su casa con cercas, y háganles ocho puertas y ocho palcos. Dejen una barril en cada palco, echen el Sake, y esperen"
Se llenaron ocho barriles con sake y se colocasen en cada una de las ocho ventanas por las cuales entrarían las cabezas de la serpiente.
Así sucedió, la serpiente se embriagó y allí Susanoo aprovecho entonces Susanoo sacó su espada de un metro (Totsuka-no-tsurugi) y cortó al dragón en pedazos. Cuando cortó la cola del medio, su espada se desportilló. Extrañado, rajó la cola con la punta del filo, y dentro descubrió, la poderosa espada Kusanagi y el espejo sagrado magatama que hasta el día de hoy constituyen el tesoro nacional de Japón.
Tiempo después Susanoo se casó con la joven Kushinada-hime, librando así a Izumo de ese tributo tal cruel.


El dragón Yamata no Orochi






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